Alejandro Dolina. Escritor y compositor.El futbolista que admiraba

La muerte de José Luis me golpeó profundamente, me dolió. Fue un domingo muy triste de verdad para mí. Tanto mis hijos como yo lo admirábamos mucho a Garrafita, sentíamos cariño por él, por su forma de ser, jugar y sentir al fútbol. Lo conocí a través de la tarea periodística, pero a pesar de la mínima relación que tuvimos, lo quería. Era un chico especial, distinto del resto. Tomamos algunos cafés juntos y me regaló un par de camisetas. Se podría decir que José Luis era el jugador que mis hijos y yo habíamos elegido para querer. Nos caía muy simpático siendo como era: un futbolista extraordinario, postergado por la forma en que se maneja al fútbol. El no seguía las reglas. Juro que estoy desolado, como si le hubiera pasado a un familiar mío. Era el jugador por el que más afecto sentía, el que me generaba un cariño distinto. Como persona era despierto, muy inteligente, sin necesidad de que esa inteligencia tenga un título universitario. Y aparte se mantenía lejos del cassette habitual de los demás, era un pibe muy genuino. En este momento, siento una especie de sensación vulgar difícil de describir. Me pongo a pensar: "¿Por qué no le pasó a uno de los tantos ingratos que hay por ahí?". Pero bueno, son sólo sensaciones, cosas que uno siente. Lamentablemente, el destino es así, no sigue ninguna ética, no tiene normas. Sólo ocurre. A Garrafita lo adoraba. Este es un momento muy duro.
Categoría: El Porvenir
Ricardo Calabria. Lo dirigió en El Porvenir.
Un atorrante, pero bueno
A Garrafa lo apreciaba muchísimo. Lo saqué de Laferrere para llevarlo a El Porvenir. Ahí me di cuenta de que era un pibe difícil pero fácil para sacarle lo mejor. Una vez, sin que él supiera, lo filmé durante un partido. Después, lo senté para que mirara el video y le dije: "Con lo bien que jugás, mirá lo que hacés". Perdía una pelota en el área y era gol del rival, o podía descargar y seguía gambeteando, o le quitaba ritmo al equipo... Así, se fue puliendo como jugador y llegó a ser lo que fue. Personalmente, tuve la suerte de disfrutar de su afecto. En una cena de fin de año, en El Porve, todos lo cargaban porque vino a sentarse al lado mío. Era un pibe que necesitaba contención y también, la palabra justa. En esa época, yo tenía una ZX 11, una Kawasaki con 1.100 cm. de cilindrada, era pistera. Me la pidió prestada y no quise. Entonces, me dijo que era un tacaño. Ah, sí, "llevate la cupé Honda, la moto no te la doy, porque ni a mis hijos los dejo andar en moto", le respondí. Y es así. Mi hijo el más chico corre en motocross, pero no lo dejo andar por la calle. Esta es la tercera pérdida que sufro por esto: ya se murieron el Patito Sueiro, Alejandro Bernuncio y José Luis. Me hubiera gustado dirigir ahora. Garrafa hubiera estado conmigo y esto no hubiera pasado. Me duele, porque ni loco lo dejaba andar en moto. José era el atorrante bueno. Pero reitero lo que pienso de las motos: yo no dejo que anden ni mis hijos.
Diario Ole

un calco mio no se como no les hice juicio por usurpacion de clon!!! ja ja ja ja ja
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